MATERIA VIVA
De lo tangible
Descomponer la vida en aires, suspiros y respiros ha sido la premisa vital de Ángela desde que el tiempo corre en su contra a favor de thanatos.
La mañana se despertaba poética, habitada por el anhelo de atrapar lo inesperado bajo una conjura de deseos febriles, bajo la firme convicción de desechar la desidia carcelaria de una vida que, lejos de aportar algo, le restaba aire.
Por la envejecida persiana de su habitación se intuía una tímida luz que cacareaba un nuevo dia . Comenzaba entonces la liturgía. Su rechoncho cuerpo hendido en la cama luchaba sin descanso hasta alcanzar una postura erguida que le permitiera avanzar hasta el baño para iniciar así una eucaristía higiénica. Dicho ritual culminaba con una terapia recomendada en el programa de radio *Café a medianoche* que escuchaba rigurosamente antes de que el sueño le ganara la batalla. Consistía en una explosión de risas carcajeadas de manera incontrolada para, según su precursor, eliminar los aires difíciles que sacudían la vigilia vampírica de las largas y cálidas noches de verano.
¿Vigilia vampírica?, se preguntaba. Una vida de mierda, se contestaba. Acto seguido se veía en el espejo y no reconocía la mujer risueña del otro lado del cristal. Quién era esa mujer, qué vida tenía para mostrarse tan descaradamente feliz ante ella todas las mañanas. A veces soñaba con la posibilidad de adentrarse en ese espejo y suplantarle la identidad, vivir su lujuriosa y placentera vida, al fin y al cabo era físicamente iguales… Pero la consciencia y las obligaciones frenaban su locura transitoria para empujarle contra la pared y despertar.
De repente, un sonido seco y contundente se instaló en la puerta de entrada.